El aplazamiento de VeriFactu a 2027, aprobado por el Consejo de Ministros, otorga a pymes y autónomos más tiempo para adaptarse al nuevo sistema de facturación electrónica. Este retraso responde a las dificultades técnicas que enfrentan muchas empresas para cumplir con la normativa en el plazo previsto. Además, se busca asegurar una integración ordenada y efectiva de esta nueva regulación.
Fechas clave y detalles del aplazamiento
El Real Decreto-ley 15/2025 fue aprobado el 2 de diciembre de 2025 y establece que la obligación de utilizar el sistema de facturación electrónica VeriFactu se pospone a 1 de enero de 2027 para sociedades mercantiles y a 1 de julio de 2027 para pymes y autónomos. Según el Consejo de Ministros, este aplazamiento se debe a que solo un 8% de las pymes y autónomos estaban adaptados a noviembre de 2025.
Impacto en la gestión empresarial
Este aplazamiento no solo ofrece un respiro a las empresas, sino que también permite realizar auditorías y corregir vulnerabilidades en los sistemas informáticos existentes. Se enfatiza que el nuevo calendario no debe ser visto como una suspensión indefinida del sistema, sino como una oportunidad para mejorar la preparación tecnológica de las empresas antes de la implementación obligatoria. Como se mencionó en declaraciones oficiales, “el aplazamiento no debe interpretarse como una suspensión general del sistema”.
Preparación para la transición tecnológica
Las empresas deben comenzar a evaluar su estado actual y planificar la adaptación técnica a la normativa. Esto incluye la actualización de sus sistemas informáticos, la formación del personal y la implementación de medidas que cumplan con los requisitos de la Ley Antifraude. La prórroga ofrece tiempo para que los fabricantes de software revisen sus soluciones y garanticen el cumplimiento riguroso de la nueva normativa.
El futuro del sistema VeriFactu
Con el aplazamiento a 2027, se espera que más empresas se preparen adecuadamente para la transición a la facturación electrónica. Este cambio no solo tiene implicaciones para la gestión interna de las empresas, sino que también impactará en la relación con sus clientes y proveedores, que deberán adaptarse a esta nueva forma de operar. La implementación exitosa del sistema de verificación de facturas es fundamental para mejorar la eficiencia y reducir el riesgo de fraudes en el ámbito empresarial.
¿Qué significa el aplazamiento para las pymes?
El aplazamiento proporciona a las pymes más tiempo para prepararse y adaptar sus sistemas a la nueva normativa de facturación electrónica, evitando sanciones y riesgos operativos.
¿Cómo deben prepararse las empresas para VeriFactu?
Las empresas deben evaluar sus sistemas actuales, planificar actualizaciones tecnológicas y formar a su personal para cumplir con los requisitos de la Ley Antifraude antes de la nueva fecha de entrada en vigor.
¿Cuáles son las implicaciones para los autónomos?
Los autónomos también se beneficiarán del aplazamiento, ya que tendrán más tiempo para adaptarse a la facturación electrónica, lo que les permitirá organizar mejor sus procesos contables y fiscales.
El impacto del aplazamiento en la legislación fiscal
El aplazamiento del sistema de verificación de facturas es un reflejo de la necesidad de un enfoque más gradual y considerado hacia la digitalización empresarial. Este cambio está alineado con el objetivo de garantizar que todas las empresas, independientemente de su tamaño, puedan cumplir con las nuevas normativas sin incurrir en sanciones. La importancia de la digitalización en la gestión empresarial se incrementará, y se espera que la adopción de sistemas como VeriFactu mejore la transparencia y eficiencia en las operaciones comerciales.
A medida que se acerca la nueva fecha de implementación en 2027, es crucial que las empresas se mantengan informadas y proactivas en su preparación. Este aplazamiento no solo es una oportunidad para adaptarse, sino también un paso hacia la modernización del sistema fiscal español.
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El aplazamiento de VeriFactu hasta 2027 representa una oportunidad crucial para que las pymes y autónomos realicen una transición más planificada hacia la facturación electrónica. Con solo un 8% de adaptación tecnológica en el tejido empresarial a noviembre de 2025, la medida busca evitar una implementación apresurada que podría derivar en errores operativos y sanciones. Este tiempo adicional permitirá a las empresas evaluar sus sistemas actuales, realizar las actualizaciones necesarias y formar a su personal, garantizando así que la transición se lleve a cabo de manera ordenada y eficiente.
Además, el aplazamiento de VeriFactu no solo beneficia a las empresas, sino que también permite a los fabricantes de software revisar y mejorar sus soluciones. Con el nuevo plazo, estos desarrolladores tendrán la oportunidad de adaptar sus productos a los requisitos técnicos y legales exigidos, como la firma electrónica y la trazabilidad de las facturas. Esta mejora en el software puede resultar en soluciones más robustas y seguras, lo que beneficiará a las empresas en su gestión administrativa y en el cumplimiento de la normativa vigente.
Por último, es fundamental que las pymes y autónomos aprovechen este tiempo extra para realizar auditorías de sus sistemas y corregir cualquier vulnerabilidad existente. La planificación de la evolución del software debe ser vista como un proyecto estratégico, donde se contemple no solo la adaptación a VeriFactu, sino también la mejora continua de los procesos administrativos. De esta forma, las empresas no solo cumplirán con la normativa, sino que también optimizarán su gestión financiera y administrativa a largo plazo.
Los desarrollos recientes en torno a aplazamiento de VeriFactu han captado la atención de expertos y aficionados por igual.

